Los distintos momentos del proceso creativo

Hay algo que aprendí con los años de práctica artística: no siempre soy la misma artista.

Tanto el trabajo en el taller como mis propios momentos de reflexión me llevan de un lugar a otro. Voy cambiando de materiales, de ideas y de proyectos artísticos. Y, aunque durante mucho tiempo pensé que eso significaba que estaba dispersa, hoy entiendo que simplemente estoy atravesando distintos momentos dentro de mi proceso creativo.

Todo tiene que ver con mis ganas.

Hay etapas en las que me siento profundamente identificada con un material y otras en las que necesito abandonarlo para explorar otro. A veces el encuentro creativo sucede gracias a una técnica; otras veces aparece por una composición, un color, un recuerdo o una emoción que necesita encontrar una forma de expresarse.

Cada obra nace desde un lugar distinto.

Hay momentos en los que la energía del color toma el control y la obra se llena de luminosidad. En otras etapas, los colores neutros ocupan ese lugar y siento la necesidad de trabajar desde un lenguaje más silencioso. También hay épocas en las que el grafito me representa completamente. Es como si ese material hablara por mí.

Y seguramente, dentro de un tiempo, aparezca otro.

Durante mucho tiempo pensé que encontrar mi identidad artística significaba mantener siempre el mismo lenguaje visual. Hoy creo exactamente lo contrario.

Mi identidad no está atada a un material específico, ni a una paleta determinada, ni siquiera a un tema.

Está en la forma en que me vinculo con ellos.

Está en las decisiones que tomo mientras creo.

Está en la sensibilidad con la que observo el mundo y en la manera en que cada material me permite expresar algo distinto.

Creo que muchas veces buscamos desesperadamente un estilo, cuando en realidad lo que necesitamos es escuchar en qué momento creativo estamos.

Porque el estilo no siempre es una imagen que se repite.

A veces es una manera de mirar.

Una manera de experimentar.

Una manera de sostener la curiosidad.

Por eso disfruto tanto de la diversidad de materiales. Cada uno me propone una conversación diferente. Cada uno despierta una parte distinta de mi creatividad. Y todos, de alguna manera, terminan hablando de mí.

Quizás la verdadera pregunta no sea «¿cuál es mi estilo?», sino:

¿Qué material, qué color o qué emoción me está llamando hoy?

Tal vez ahí empiece una nueva etapa de tu propia búsqueda artística.

Y vos… ¿sentís que atravesás distintos momentos en tu proceso creativo o necesitás mantener siempre el mismo lenguaje visual?

Me encantaría leerte en los comentarios.

«La identidad artística no es un lugar al que llegás. Es una conversación que cambia con vos.»

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