Hay tres aspectos fundamentales que hoy representan mi obra y que, con el tiempo, se fueron volviendo una especie de brújula dentro de mi proceso creativo.
A veces creemos que la obra se define solamente por el resultado final, pero en realidad, una gran parte de lo que somos como artistas se revela mucho antes: en el modo en que entramos a trabajar, en lo que elegimos, en lo que necesitamos para crear y en cómo sostenemos nuestra práctica artística.
El primer aspecto tiene que ver con la elección del material.
No es un detalle menor: el material no solo define la técnica, también define el clima emocional con el que entro en la obra. Un material puede ser liviano, intenso, delicado, caótico, controlado… y eso inevitablemente se transmite en el resultado final.
A veces, incluso, el material es el que me guía hacia un tipo de gesto o hacia una emoción que no estaba buscando conscientemente.
El segundo aspecto es el soporte.
Últimamente estoy usando mucho los cuadernos como soporte, y siento que eso cambió mi forma de crear. El cuaderno tiene algo íntimo, algo de laboratorio, de espacio privado. Es un lugar donde puedo probar, investigar, equivocarme, experimentar y soltar la mano sin sentir que estoy “haciendo una obra terminada”.
En mi caso, cuando trabajo en cuaderno, mi trazo se vuelve más libre y aparece una paleta más espontánea. Como si el formato me habilitara a jugar más y a controlar menos.
Por eso, el cuaderno se convirtió en una herramienta fundamental de exploración artística, y también en un registro vivo de mi búsqueda. Es, para mí, un verdadero cuaderno de artista: un espacio donde el proceso se vuelve visible.
Y el tercer aspecto es quizás el más importante: la conexión espiritual con el momento.
Un momento sin presiones. Puro disfrute. Un estado de relajación, presencia y compromiso con mi obra. Ese momento donde dejo de producir desde la exigencia y empiezo a crear desde la conexión. Cuando entro ahí, siento que aparece lo más auténtico: mi verdadera energía creativa.
Estos tres aspectos —material, soporte y conexión interna— son parte de mi manera de trabajar hoy. Y lo interesante es que, si los registro, si los observo, si los nombro… empiezo a entender mejor mi propia obra.
Ahora te pregunto a vos:
¿Cuáles son los tres aspectos que representan tu obra hoy?
¿Son más técnicos, más emocionales o intuitivos?
Me encantaría leerte.
Dejame tu respuesta en los comentarios y contame qué descubrís cuando te observás creando.
